Vértigo
La vida es una prostituta impredecible y caprichosa. Al menos conmigo. O al menos eso me parece. De primeras te viene de buenas. Se te acerca diciéndote que es virgen, que te dará emoción y cariño por un módico precio. Pero ni es virgen (por mucho que para mí sea la primera vez en cada cosa que haga con ella, todo ya ha sido hecho, escrito, vivido, tocado, visto y sentido por alguien antes), ni solamente te da emoción y cariño (y muchas de las veces que te los da no lo hace de la manera adecuada) ni su precio es siempre bajo. Incluso a veces, aun pagando el doble, ves como se marcha con alguien de mala muerte que llegó antes.
Te engancha la muy cabrona. Te da los momentos de felicidad y alegría con cuentagotas para que siempre te quedes con algo de hambre y vuelvas. Para que la ofrezcas retirarse de las calles y estar siempre de buenas contigo, como Roxanne la de la canción, para que le digas que no tiene que encender la luz roja ni ponerse ese maquillaje de zorra. Y cuando se lo dices, te la devuelve más fuerte que nunca. Te hace desear con toda tu alma abandonarla, mandarla al carajo para encontrar la paz definitiva si es que existe, y mandar al carajo con ella al imposible trabajo y los eternos estudios, a la familia (que tanto te quiere de formas tan poco afortunadas), a los amigos (que vienen y se van, y no soportarás una marcha más), a los deseos, a los proyectos, a todo lo que empezaste con ella y se ha frustrado.
Y entonces, cuando menos te lo esperas, te besa. Y en la boca. Y ese día de momento no te cobra. No sabes si mañana se lo llevará con creces, pero de momento no te ha pedido esos billetes. Tras crisis de ansiedad te ofrece una beca que te obligará a salir de casa, de la reclusión de esas paredes de gotelé que cada día se te echan más encima. Una beca en la que con un poco de suerte no tendrás que tirar líneas, pero sí currarás (y eso te hará sentirte mejor). Y que te dará mensualmente unos pequeños ingresos para tapar los agujeros de tu cuenta corriente y te permitirá viajar sin andar contando monedas de cobre. Después pondrá delante de tus ojos la zanahoria de un remedio milagroso para tus problemas estudiantiles, una hortaliza que no sabes si conseguirás pero que ya es más de lo que tenías antes, que la dabas por perdida. Y para terminar te deja en la mesilla de noche, en forma de nota de amor, un intercambio en el extranjero en un momento en el que sí parece que se va a poder hacer, un cambio de aires total, un salto del charco, una nueva vida por dos meses, un fin de carrera de excepción, y encima en compañía (y que acertada compañía!). Ha venido a la puerta de mi casa a traerme todas las frutas del supermercado, por si quiero variar de mis eternos pomelos.
No sé cuanto le va a durar esta tontería conmigo. Ni si yo, ahora que la tengo, me hartaré de ella pronto, porque yo también soy caprichosa. Así que lo que voy a hacer es disfrutar este vértigo, ese que es como el de mirar el cielo de noche, el ver que las cosas van deprisa y te acojona pero a la vez te gusta, el de saber que realmente tú no controlas lo que pasa, ni lo bueno ni lo malo. Voy a atraparle la lengua cada vez que venga a besarme. Me la voy a tirar de todas las formas que me deje, hasta que no pueda con mi alma. Por si acaso mañana, cuando me despierte, ya no está.
Te engancha la muy cabrona. Te da los momentos de felicidad y alegría con cuentagotas para que siempre te quedes con algo de hambre y vuelvas. Para que la ofrezcas retirarse de las calles y estar siempre de buenas contigo, como Roxanne la de la canción, para que le digas que no tiene que encender la luz roja ni ponerse ese maquillaje de zorra. Y cuando se lo dices, te la devuelve más fuerte que nunca. Te hace desear con toda tu alma abandonarla, mandarla al carajo para encontrar la paz definitiva si es que existe, y mandar al carajo con ella al imposible trabajo y los eternos estudios, a la familia (que tanto te quiere de formas tan poco afortunadas), a los amigos (que vienen y se van, y no soportarás una marcha más), a los deseos, a los proyectos, a todo lo que empezaste con ella y se ha frustrado.
Y entonces, cuando menos te lo esperas, te besa. Y en la boca. Y ese día de momento no te cobra. No sabes si mañana se lo llevará con creces, pero de momento no te ha pedido esos billetes. Tras crisis de ansiedad te ofrece una beca que te obligará a salir de casa, de la reclusión de esas paredes de gotelé que cada día se te echan más encima. Una beca en la que con un poco de suerte no tendrás que tirar líneas, pero sí currarás (y eso te hará sentirte mejor). Y que te dará mensualmente unos pequeños ingresos para tapar los agujeros de tu cuenta corriente y te permitirá viajar sin andar contando monedas de cobre. Después pondrá delante de tus ojos la zanahoria de un remedio milagroso para tus problemas estudiantiles, una hortaliza que no sabes si conseguirás pero que ya es más de lo que tenías antes, que la dabas por perdida. Y para terminar te deja en la mesilla de noche, en forma de nota de amor, un intercambio en el extranjero en un momento en el que sí parece que se va a poder hacer, un cambio de aires total, un salto del charco, una nueva vida por dos meses, un fin de carrera de excepción, y encima en compañía (y que acertada compañía!). Ha venido a la puerta de mi casa a traerme todas las frutas del supermercado, por si quiero variar de mis eternos pomelos.
No sé cuanto le va a durar esta tontería conmigo. Ni si yo, ahora que la tengo, me hartaré de ella pronto, porque yo también soy caprichosa. Así que lo que voy a hacer es disfrutar este vértigo, ese que es como el de mirar el cielo de noche, el ver que las cosas van deprisa y te acojona pero a la vez te gusta, el de saber que realmente tú no controlas lo que pasa, ni lo bueno ni lo malo. Voy a atraparle la lengua cada vez que venga a besarme. Me la voy a tirar de todas las formas que me deje, hasta que no pueda con mi alma. Por si acaso mañana, cuando me despierte, ya no está.
7 comentarios
z. -
delirante -
Muchos besos
Ingenuo -
Anónimo -
Suerte y un beso
Electracine -
Por eso, cuando viene un periodo de optimismo conviene aprovecharlo. Quizás todo no salga tan bien como te imaginas (cuando se cumplen los sueños muchas veces saben a poco), pero por lo menos ya habrás disfrutado de estos momentos de ilusión.
Mucha suerte!!! :D
Goya -
Trech -
kisses!